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Clases de archivo

Si toda la documentación que ha ido acumulándose con el tiempo, se mantiene en la misma área de trabajo, redundará en un crecimiento progresivo del archivo, con nefastas consecuencias para la organización, la división de tareas, la agilidad y el tamaño previsto.

Es la razón por la que debemos realizar una división de la documentación, según criterios previamente establecidos, con objeto de determinar la documentación de mayor consulta y la de menor consulta.

De este modo, se concentrarán en una misma área los documentos de uso más habitual, con las consiguientes ventajas de liberación de espacio.

De esta división se establecen dos clases de archivo:

a. archivo de activo

b. el archivo de pasivo

 

Para optar por este tipo de división del archivo, en activo y pasivo, debe establecerse un criterio de depuración, que generalmente se establece en los cinco años de falta de actividad en el expediente.